domingo, 19 de febrero de 2017

ESPECIAL KIRK DOUGLAS (III): LOS VIKINGOS (The Vikings de Richard Fleischer, 1958)

El best-seller “The Vikings” de Edison Marshall fue el origen de la mejor película hasta la fecha sobre el pueblo normando. Fue dirigida por Richard Fleischer, y producida por Kirk Douglas; y no por casualidad ya que director y estrella habían colaborado juntos un par de años antes en otra cinta con el mar como entorno: 20.000 leguas de viaje submarino (20,000 Leagues Under the Sea, 1954).


















En los veinticuatro meses que duró la preproducción de Los Vikingos se construyeron tres buques según los planos técnicos del drakkar encontrado en Gosktad, Noruega. Precisamente, el país escandinavo fue el elegido para los rodajes de exteriores. Allí se filmaron las secuencias más bellas de la película, en el fiordo de Hardanger y en el pueblo de Kvinnherad, donde sus habitantes aún recuerdan la experiencia de trabajar como extras.

La trama del filme se encuentra inspirada en un hecho real acaecido en el siglo IX cuando dos hermanos vikingos vengaron la muerte de su padre conquistando uno de los reinos británicos:
El monarca vikingo Ragnar (Ernest Borgnine) saquea la costa inglesa, mata al rey de Northumbria y viola a la reina. Han pasado dos décadas y Einar (Kirk Douglas), el primogénito de Ragnar, consiguen secuestrar a Morgana (Janet Leigh), la prometida del rey inglés, por la que esperan obtener un suculento rescate. Mientras tanto, en el poblado vikingo sobrevive como puede Eric (Tony Curtis), un esclavo que ha provocado que Einar pierda el ojo izquierdo durante una cacería. Nadie lo sabe, ni siquiera él, pero Eric es el bastardo al que le pertenece el trono británico. El drama se complica cuando Ragnar cae en las garras del enemigo y cuando Einar y Eric (todavía ignoran que son hermanos) se pelean por Morgana.


El guión de Los Vikingos es un drama bien ensamblado donde se intercalan algunos temas interesantes como la mitología nórdica o el enfrentamiento, tan afín al medievo, entre superstición y ciencia. Así, Eric supera gracias a una brújula rudimentaria el temor a la niebla cuando aún no existía la aguja náutica. Los vikingos eran verdaderos expertos en la navegación por observación de las estrellas, gracias a esa técnica consiguieron adentrarse mar abierto y llegar a Islandia y Groenlandia; sin embargo, no se atrevían a navegar en baja visibilidad: a la niebla la consideraban un castigo divino.

Con relación a la mitología nórdica, es significativo el guiño final cuando Einar y Eric se enfrentan en un duelo a muerte. Uno está tuerto y el otro manco, es decir, los dos combaten a imagen y semejanza de Odin y Tyr, los dioses de la guerra. Mitología y tradición también se unen en una secuencia que no podía faltar: la del funeral vikingo, la del viaje al Valhalla en un drakkar en llamas que hace de ataúd.

A pesar de elementos narrativos tan interesantes, lo más atractivo de la cinta es el aprovechamiento de la trama épica para poder filmar secuencias tan bellas como espectaculares. Destacan la de la batalla naval y las dos escenas casi documentales que muestran la entrada de los barcos vikingos por los fiordos noruegos; planos de transición con los que Fleischer “pierde el tiempo” en beneficio de la imagen.


En la última de las secuencias a destacar, Einar y su dotación se lo pasan de maravilla tras el éxito de su misión, ya con la valiosa rehén a bordo. Los salvajes guerreros juegan como niños saltando de remo en remo por fuera de la embarcación. Al parecer, la escena se rodó después de muchas horas de ensayo por parte de los dobles y especialistas. El propio Kirk Douglas participó en el juego y se cayó varias veces en las heladas aguas del fiordo, pero demostró que era capaz de saltar entre los remos. A pesar de tan buen ambiente, tanto Douglas como Tony Curtis confesaron que se pasaron casi todo el tiempo resfriados debido a las bajas temperaturas que sufrieron durante el rodaje.

El éxito del largometraje fue tal que Kirk Douglas y su productora financiaron una serie de televisión inspirada en la película. La denominaron “Tales of Vikings”, comenzó a emitirse en 1959 y de ella se rodaron treinta y nueve capítulos.


martes, 7 de febrero de 2017

MANCHESTER FRENTE AL MAR (Manchester by the Sea de Kenneth Lonergan, 2016)


Nada nuevo bajo el sol de… Manchester, podría resumirse el presente comentario acerca de la última película de Kenneth Lonergan. Director que tiene en su haber un trío de películas desiguales y que debe a su amigo Matt Damon, a la sazón productor de la cinta, el haber vuelto a los ruedos cinematográficos con gran éxito de crítica y con una buena cosecha de nominaciones a los Óscar.



Premios que no vamos a cuestionar pues la corrección tanto de actores como de diseño de producción, de puesta en escena y, en fin, de director, pueden ser objeto de loas por buena parte de la crítica. Ahora bien, si no situamos del lado del espectador la película ya no sale tan bien parada. No con una trama mil veces vista donde alguien regresa a un pequeño pueblo (a Manchester-by-the-sea, que así, con todas las letras, se llama la ciudad debido a un litigio en 1989 con otra Manchester) donde nadie olvida la tragedia que causó el recién llegado, y donde el protagonista se tendrá que hacer cargo de un huérfano que forma parte de su desestructurada familia.

Tema, el del regreso y el de la (re)construcción familiar, muy del gusto de Hollywood, como la clásica Sombras en el mar (Deep Waters, Henry King, 1944), también en ambiente marino —en este caso con la pesca de la langosta como tema de fondo—, con un huérfano de por medio (Dean Stockwell, el niño prodigio de entonces) y con el tira y afloja entre el pescador Dana Andrews y el pequeño para ver si al final los dos pueden vivir juntos.

En Manchester… las cosas no van por el mismo derrotero y la trama se queda a medias (el final también) igual que todo lo demás. El entorno costero que tanto puede dar de sí, apenas se explota en beneficio del argumento. Se echan de menos subtramas tan atractivas como las que se refieren al aprendizaje de la pesca, que tan sólo se esbozan; algunas escenas de acción con la mar como testigo que se conviertan en el punto de impulso que la película necesita, y que se nos antoja pide a gritos la audiencia para evitar la somnolencia (algo que no sucede en la citada Deep Waters), y en fin algo más de enjundia en una trama apática en la que, eso sí, se mueve como pez en el agua Casey Affleck cuando el director gestiona una secuencia de emociones a flor de piel.

Es verdad que lo de Affleck tiene mérito…, pero menos. El actor borda su papel, pero no cambia ni una coma el registro que se sabe de memoria y que siempre le ha dado buenos resultados (véase la reciente La hora decisiva, otra seapicture, en este caso de catástrofes, o el noir El demonio bajo la piel), en todas ellas Affleck es un personaje atormentado, seco e introvertido, que no refleja lo que bulle en su interior, pero que se encuentra a un paso del estallido. Hay que reconocer que nadie como él podría dar vida a un ser tan afligido.

Película correcta, como decimos, que bien podría haberse rodado en cualquier pueblo de la América profunda, que vive de las relaciones humanas y que traiciona, por así decirlo, las expectativas del público que se espera algo más cuando productores y director trasladan la historia a una bella zona costera de Massachusetts, con la mar como telón de fondo.



lunes, 23 de enero de 2017

ESPECIAL KIRK DOUGLAS (II): ULISES (Ulisse de Mario Camerini, 1954)

La estructura de “La Odisea” ha servido de referencia para multitud de guiones y la propia leyenda ha sido objeto de numerosas versiones. La más conocida sin duda es la dirigida por Mario Camerini, un proyecto que se llevó a cabo en los estudios de Carlo Ponti y Dino de Laurentiis. Ambos productores aseguraban en los créditos que los exteriores fueron rodados donde ocurrieron los hechos que se relatan, algo que no deja de ser curioso cuando el poema de Homero es una leyenda con mucho de fantasía y poco de realidad, tal como corresponde a la mitología griega:


La cinta arranca cuando Ulises (Kirk Douglas) sale victorioso de Troya desafiando a Poseidón. Esta afrenta complicará bastante el regreso del héroe hacia Ítaca donde le espera su mujer Penélope (Silvana Mangano) y su hijo Telémaco (Franco Interlenghi). En  el viaje, Ulises se las tendrá que ver con tempestades, cíclopes, sirenas que vuelven loco a los navegantes y, sobre todo, con Circe, una hechicera que lo enfrentará con la muerte y provocará la separación entre Ulises y su tripulación. Mientras tanto, Penélope se ve incapaz de rechazar al insistente pretendiente Antinos (Anthony Quinn).

Debido a lo limitado del metraje y al condicionante de la actriz principal, la trama omite, mezcla y cambia el orden de los distintos episodios que cantó Homero en su obra inmortal. A pesar de las mutilaciones y los cambios en el guión, la epicidad de la historia seguía intacta. Una epopeya, y un abultado presupuesto, que requería actores del mismo tamaño. De ahí el espectacular casting internacional encabezado por dos estrellas de la categoría de Kirk Douglas y Silvana Mangano.

Con Kirk Douglas y su personaje de Ulises sucede lo mismo que con Charlton Heston y Moisés: no nos imaginamos a otro intérprete en el papel del héroe griego. Su tendencia al histrionismo encaja como un guante en el carácter del aventurero; y su afición por el sufrimiento también. La colección de personajes que ha interpretado Kirk Douglas parece que se subliman por la aflicción física y psíquica que padecen. De hecho, una de las secuencias bandera de la película es aquella en la que un Ulises masoquista —casi un anticipo de otro de sus roles como sufridor: Van Gogh en El loco del pelo rojo (Vincente Minnelli, 1956)— está a punto de perder la razón cuando intenta resistir a los encantamientos de las sirenas amarrado al mástil.


De Laurentiis y Ponti no sólo se rodearon de buenos actores, sino que contrataron al mejor músico de su país, Alessandro Cicognini, y al director de fotografía, Harold Rosson, un prestigioso operador que había trabajado con los más grandes, pero que su principal virtud era el haber participado unos meses antes en el rodaje de Mambo (Robert Rossen, 1954). Una cinta donde ya había enfocado con su cámara a Silvana Mangano, con los sensuales resultados que todos recuerdan. En Ulises, la fotografía de Rosson es luminosa, como lo es la costa mediterránea. Es radiante cuando el héroe disfruta de sus vacaciones obligadas por la pérdida de memoria. Sólo se vuelve oscura en la tempestad, en la cueva de Polifemo o en los aposentos de Circe. También en Ítaca, para expresar el encierro voluntario y la angustia de Penélope que no sabe cómo deshacerse de los nobles que desean casarse con ella.

Como se ha dicho, la cinta de Camerini es la más conocida de cuantas se han realizado sobre la epopeya, y probablemente la de mayor calidad de las rodadas por el director después de la Segunda Guerra Mundial. Un cineasta que había llegado a la cumbre de su carrera en el Ventennio nero, en la etapa fascista, con aquellas excelentes comedias populares interpretadas por Vittorio de Sica. Con Ulises, Mario Camerini volvió a encontrarse con la fama, sólo que en esta ocasión el éxito fue de alcance mundial.




lunes, 9 de enero de 2017

CINE FÓRUM: LAS MODELOS (Cover Girl de Charles Vidor, 1944)

El nombre de Charles Vidor y el de Rita Hayworth permanecerán unidos en la memoria cinéfila colectiva gracias a Gilda (1946), película legendaria donde las haya. Sin embargo, un par de años antes el director y la actriz ya habían trabajado juntos en un estupendo musical del que vamos a hablar a continuación:























Como ocurrió con la mayoría de estudios en plena contienda mundial, la Columbia también se apuntó a la serie de películas cuyo objetivo era el entretenimiento de la retaguardia, de los que se habían quedado en casa. Se trataba de musicales, comedias o cintas de aventuras donde el color era tan brillante como las estrellas que los protagonizaban.

La compañía de los hermanos Cohn lo tenía complicado para competir con los musicales de la Metro Goldwyn Mayer y con las cintas a todo color de la Fox (estudio que se destacó en el escapismo para tiempos de guerra); pero gracias a su política de cesión de profesionales (en este caso la Columbia consiguió que la Metro le cediera a Gene Kelly) logró algún que otro éxito en esta faceta, como el obtenido por Las modelos.

La película es un convencional musical backstage, pero con una original estructura debido a la doble historia que se cuenta, una en el presente y otra en el pasado; ambas con Rita Hayworth como protagonista, y ambas con el mismo tema: el de tener que elegir entre la fama —y el dinero que lleva consigo— o el amor. En realidad el argumento es una variante de la típica trama de “Ha nacido una estrella”, donde Gene Kelly es el modesto empresario enamorado de Rita, y ella es la cantante emergente a la que quiere contratar el tercero en discordia: un potentado del mundo del espectáculo.


No obstante, la propaganda bélica se deja sentir con fuerza. Así, en la película se habla de la escasez de alimentos y de la necesidad de “machacar” al régimen nazi; en el número final se aprovecha para publicitar la venta de bonos; e incluso el propio Gene Kelly hace de sí mismo en un momento determinado de la ficción cuando se une a un grupo de artistas cuyo objetivo es divertir a los soldados que combaten en el frente.

Aunque el realizador del filme, Charles Vidor, no era de los directores musicales de primer nivel (como Vincente Minnelli, Stanley Donen o el propio Kelly), los números de la película sí se encuentran a la altura de los grandes musicales. Destaca el famoso tema “Long ago and far away”, que canta Rita Hayworth, que fue nominado al Óscar, y que resultó todo un éxito en Estados Unidos y en el mundo entero, una canción que ha sido versionada en multitud de ocasiones. También son notables, por su originalidad, el número “Alter-ego dance”, donde Gene Kelly baila con su propio reflejo en un escaparate; y el simpático “Poor John”, donde la Rita del pasado se ríe de su prometido con una divertida canción y un no menos gracioso baile.



Todos esos números son una maravilla, no obstante, nuestro  preferido es “Make way for tomorrow”, interpretado por el trío formado por Kelly, Rita y Phil Silvers. Es el número que ahora vamos a analizar:



La secuencia comienza en el bar después de que el trío de amigos abran sus ostras como es costumbre y descubran que no hay perlas en ellas, “quizás mañana cambie la fortuna” dicen a una y comienzan a cantar y bailar dentro del local. En esta primera parte hay música diegética pues alguien les acompaña al piano, y se puede decir que la escena pertenece al género tradicional. Sin embargo el resto de la secuencia, la que tiene lugar en el exterior, tiene mucho de musical moderno. Hay que recordar que la transformación fundamental surgió ese mismo año con el estreno de la coetánea Cita en San Luís (Meet Me in St. Louis, Vincente Minnelli, 1944). En ese filme y en los que vinieron después los personajes que cantaban y bailaban ya no eran artistas, sino gente de la calle, y los números surgían de forma espontánea sin necesidad de formar parte de una revista o de una actuación ante el público.

La segunda parte de la secuencia tiene lugar cuando Gene, Rita y Phil cogen unos instrumentos de fortuna y salen al exterior para recrear diversas acciones como las de la marcha militar del 4 de julio o la de un bote de remos hundiéndose. La canción sugiere que no hay que ceder a la tristeza, que hay que levantarse ante cualquier contratiempo y seguir adelante. Por cierto un tema muy adecuado para la época (nótense los sacos terreros de la calle que subrayan que estamos en guerra). La coreografía representa esa idea con pequeñas subtramas que demuestran que se puede narrar con el baile. Sin duda otro signo de que el musical se estaba haciendo adulto.

La tercera y última parte arranca con el encuentro con el policía. Al parecer toda esta escena rodada en la calle fue dirigida por Gene Kelly y se compone de travellings encadenados, algunos bastantes largos. El número ha vuelto a cambiar y ahora los tres amigos interaccionan con otros personajes que van apareciendo sucesivamente: el policía, una pareja besándose en un portal, el lechero y un borracho. Los dos últimos incluso se integran en la acción y forman parte de la coreografía que continúa imitando diversos oficios o acciones, como la de montar a caballo o bailar una danza india, ahora ya totalmente disparatados, de hecho han dejado de cantar, ya solo suena la música sin letra y por tanto sin un tema al que dedicar el baile.   

El número que acabamos de ver fue compuesto por los prestigiosos Jerome Kern e Ira Gershwin y fue fotografiado por Rudolph Maté que obtuvo una nominación al Óscar; premio que finalmente se llevó la banda sonora de todo el filme.



lunes, 19 de diciembre de 2016

¡FELICES FIESTAS!

Se acercan las fiestas de Navidad y Fin de Año y este espacio de cine cierra sus puertas unos días por descanso de autor y, sobre todo, de lectores.

¡Feliz Navidad!


Una vez más acudimos a un fotograma de la mejor película jamás filmada (el que no sepa a cuál me refiero que busque entre la filmografía de John Ford) para confeccionar una especie de christmas y con él felicitar a nuestros fieles lectores y a todo aquel que se acerque por este portal.

Nos vemos a la vuelta, ya en 2017, con la friolera de nueve años a nuestras espaldas, los que se cumplen el 4 de enero, día de nuestra primer post allá por el año 2008.

Un abrazo a todos los lectores, y lo dicho: que paséis los mejores días posibles junto a las personas que más queréis.




lunes, 12 de diciembre de 2016

ESPECIAL KIRK DOUGLAS: RÍO DE SANGRE (The Big Sky de Howard Hawks, 1952)

Con motivo del centenario de Kirk Douglas (9-12-1916), uno de los grandes del Hollywood dorado, y de los pocos supervivientes de esa época, hemos decidido iniciar un especial dedicado al actor donde se hablará de cinco películas protagonizadas por "el hijo del trapero", tal como el mismo Douglas se llamaba en sus entretenidas memorias. Las iremos publicando por orden cronológico intercaladas con otros posts. Advertimos que del quinteto de reseñas, dos han sido colgadas con anterioridad en el presente portal (aunque ahora hayan sido ligeramente retocadas), pero el resto son inéditas. Espero que las disfruten, o mejor, que vean las películas si es que no las han visto ya.



Río de Sangre es un western de los llamados menores de Howard Hawks, pero que a mi juicio resulta una de sus obras más personales. La cinta propone una historia muy conectada con el descubrimiento del paso hacía el Pacífico. Aunque la película tiene un desarrollo sensiblemente diferente –y una mayor calidad- la trama coincide en su planteamiento con Paso al Noroeste (Northwest Passage de King Vidor, 1940) y Horizontes Azules (The Far Horizons de Rudolph Maté, 1955). Con la segunda, la semejanza también tiene que ver con el conflicto entre los tres personajes principales: dos colonizadores (Kirk Douglas y Martin Dewey) y una indígena (Elizabeth Threatt), por cierto mucho mejor caracterizada que la nativa de la cinta de Maté.

El paisaje y los rodajes exteriores del parque Grand Teton de Wyoming dan una muestra del realismo con el que Hawks se enfrenta a la historia. La película es un bello documental, cuando transcurre de día (la secuencia del remolque de la balsa es de lo mejor que se ha rodado en exteriores), y un relato intimista por la noche, cuando los personajes se despojan de sus ataduras y confiesan sus temores y ambiciones a la luz de las fogatas.



El narrador de la historia es el magnífico tío Zeb (Arthur Hunnicutt), un personaje que emerge progresivamente a medida que transcurre la acción, controlado por un magnífico guión a cargo del reputado Dudley Nichols, habitual colaborador de John Ford en la década de los treinta y cuarenta.

No obstante, el alma de la historia, en el que descansa toda la épica de la aventura que propone Hawks, es el personaje interpretado por Kirk Douglas. Un héroe al estilo de las mejores cintas de Hawks, acompañado del grupo con el que solía estructurar la mayoría de sus películas (el héroe, el joven, el viejo, la chica, etc.) y con el desarrollo de la mayoría de sus habituales subtramas dramáticas: el aprendizaje; el conflicto creado por la mujer a la que desean los dos amigos; el grupo frente al peligro; y la camaradería por encima de todo.

Comparado con los otros “Ríos” de Hawks, Río de Sangre es tan épico como Río Rojo, resulta más entretenido que Río Lobo y se acerca al intimismo de Río Bravo. Pero, sobre todo, está muy bien narrado por uno de lo mejores contadores de historias: Howard Hawks, que aunque se basa en una novela de A.B. Guthrie, no tarda mucho en hacerse con las riendas de la trama para hacerla suya.

Ficha de Río de Sangre.





lunes, 21 de noviembre de 2016

2 X 1: “LA NOTTE BRAVA” y “LA GIORNATA BALORDA” (Mauro Bolognini)


La notte brava (1959)

A finales de los años cincuenta y primeros sesenta una nueva generación de directores italianos superaron el neorrealismo, o evolucionaron a partir de él de una forma más crítica. Algunos se radicalizaron para seguir los movimientos marxistas que luego coincidieron con el mayo del 68, otros simplemente daban testimonio de lo que sucedía en el país, principalmente en los barrios bajos de una Roma que ya no era la “ciudad eterna”, al menos no en los suburbios que retrataba la cámara de Mauro Bolognini, uno de aquellos realizadores.

Cuando Bolognini dirigió La notte brava ya llevaba una (discreta) carrera que parecía haberse especializado en comedias sentimentales. Sin embargo, a raíz del encuentro con el futuro director Pier Paolo Pasolini, su cine cambió radicalmente; para bien. Los guiones de Pasolini fueron todo un descubrimiento, en especial el de La notte brava, donde ya se aprecia el cine que vendría de la mano de uno de los mejores directores italianos de la historia.

Basado en una novela del propio Pasolini, La notte brava narra las andanzas de tres jóvenes que pasan la vida robando, engañando a las prostitutas y deambulando sin nada que hacer por las calles de Roma.



Únicamente pequeñas ganancias pasajeras, resultantes de tristes robos, alteran algo la rutina, pero su duración es tan limitada que se lo gastan todo en una sola jornada siguiendo el lema de “vivir al día” o de “Dios proveerá”. En un día y una noche, Bolognini sigue de cerca al trío de delincuentes que ni siquiera son amigos cuando a la menor oportunidad se roban unos a otros.

En la línea de Los inútiles (I vitelloni, Federico Fellini, 1953), pero con mayor crudeza y realismo, Bolognini se vale de la experiencia de Pasolini en la jerga y el conocimiento de los barrios bajos para rodar este drama que significó un punto de inflexión en su carrera como cineasta.




La giornata balorda (1960)

De nuevo con Pasolini a los mandos del guión, aunque en esta ocasión sirviéndose de una novela de Alberto Moravia, Bolognini filma lo que podría ser una continuación de La notte brava. Bolognini condensa otra vez el relato en una sola jornada, sin abandonar el escenario de los barrios bajos romanos, para construir el retrato realista de Davide, un joven en paro que aprovecha cualquier oportunidad (legal o ilegal) para lograr algunas liras.

La búsqueda de trabajo de Davide configura la estructura de la película. El encuentro con una antigua amiga (ahora prostituta), los trapicheos en un negocio fraudulento de aceite contaminado y los devaneos con una caprichosa mujer de la alta sociedad, son algunos de los episodios en los que se ve envuelto el protagonista.

Igual que en La notte brava, casi nada cambia en la vida de Davide, como tampoco en la de los tres ladrones de la primera cinta. Tanto en una como en otra película, los personajes viven en un círculo vicioso de miseria en el que un día no se distingue del otro. De hecho los planos de apertura y cierre en cada una de las cintas son coincidentes para dar la sensación de tránsito hacia ninguna parte, de deambular dentro de un laberinto sin salida.




En La giornata balorda, Bolognini lleva su a su máxima expresión dicha estructura cuando Davide, en su afán de lograr empleo, va de uno a otro empresario, gracias a cartas de recomendación que, finalmente, le llevan al primero con el que inició la búsqueda.

El realismo crítico de Bolognini, y la pluma de Pasolini, más la aparición de nuevos valores de la interpretación (Jean Sorel, Lea Massari, Franco Interlenghi, Elsa Martinelli, Rossana Schiaffino, Jean-Claude Brialy, etc.) le dieron fuerza a un nuevo modelo de realización, emparentado con las nuevas olas europeas (Nouvelle Vague, Free Cinema,…), una manera de dirigir y actuar que ahora forman parte de lo que llamamos cine moderno.




domingo, 13 de noviembre de 2016

PALMARÉS DEL XIII FESTIVAL DE CINE EUROPEO DE SEVILLA

Último día el de ayer en el XIII Festival de Cine Europeo de Sevilla. Con el palmarés ya en la mano, asistimos a la proyección de Land of Mine, una de las cintas que más prometían dentro de la categoría de la European Film Academy. Sin premio alguno en el certamen, pero con el puesto honorífico de haber sido la segunda más votada por el público (la primera, como veremos, fue la excelente Toni Erdmann), la expectación era máxima y el público que aún no la había visto llenó la sala.



Land of Mine (Bajo la arena se subtituló aquí) es la historia de un grupo de prisioneros alemanes tras el final de la Segunda Guerra Mundial. Diez niños (así eran los últimos soldados reclutados para defender el III Reich) obligados a limpiar de minas las playas danesas. Con un sargento aliado bajo su cargo, los adolescentes sufrirán las consecuencias de la guerra, una más; un episodio poco conocido, pero igual de cruento que la más terrible batalla, con el agravante de haber ocurrido en tiempo de paz.

Con el buen sabor de boca de la visión de esta impresionante película del danés Martin Zandvliet damos por terminada nuestra crónica, no sin antes dar cuenta del palmarés de la presente edición:


GIRALDILLO DE ORO | GOLDEN GIRALDILLO
Película: MA LOUTE (Francia, 2016)
Dirigida por: Bruno Dumont

Premio ESPECIAL DEL JURADO | SPECIAL JURY Award
Película: MIMOSAS (España, Marruecos, Francia, Qatar 2016)
Director: Oliver Laxe
  
Premio Mejor DIRECCIÓN | Best DIRECTION Award
Película: STAYING VERTICAL (RESTER VERTICAL) (Francia, 2016)
Director: Alain Guiraudie

Premio al Mejor GUIÓN | Best SCREENPLAY Award
Película: LE FILS DE JOSEPH (Francia, Bélgica 2016)
Escrita por: Eugène Green
   
Premio a la Mejor ACTRIZ | Best ACTRESS Award
Película: MA LOUTE (Francia, 2016)
Actriz: Raph
  
Premio al Mejor ACTOR| Best ACTOR Award
Película: LE FILS DE JOSEPH (Francia, Bélgica 2016)
Actor: Victor Ezenfis
  
Premio a la Mejor DIRECCIÓN DE FOTOGRAFÍA
Best CINEMATOGRAPHY Award
Película: AMERICAN HONEY (Reino Unido, EEUU, 2016)
Director de Fotografía: Robbie Ryan
  
MENCIÓN ESPECIAL AL MEJOR SONIDO Y MONTAJE
SPECIAL MENTION TO BEST SOUND DESIGN AND EDITING
Película: MIMOSAS (España, Marruecos, Francia, Qatar 2016)
Director: Oliver Laxe
   
PREMIO A LA MEJOR PELÍCULA DE LA SECCIÓN LAS NUEVAS OLAS
NEW WAVES SECTION BEST FILM AWARD
Película: THE SUN, THE SUN BLINDED ME (Polonia, Suiza 2016)
Dirigida por: Anka Sasnal y Wilhelm Sasnal
   
PREMIO ESPECIAL LAS NUEVAS OLAS | SPECIAL AWARD NEW WAVES
Película: ALBÜM (Turquía, Francia y Rumania, 2016)
Dirigida por: Mehmet Can Mertoğlu

MENCIÓN DE HONOR | HONOR MENTION
Película: DAYDREAMS (L'INDOMPTÉE) (Francia, 2016)
Director: Caroline Deruas
 
PREMIO LAS NUEVAS OLAS NO FICCIÓN | NEW WAVES NON FICTION AWARD
Película: PARADISE! PARADISE! (Austria, 2016)
Dirigida por: Kurdwin Ayub
  
PREMIO EURIMAGES A LA MEJOR COPRODUCCIÓN EUROPEA
EURIMAGES AWARD TO THE BEST EUROPEAN COPRODUCTION
Película: TONI ERDMANN (Alemania, 2016)
Dirigida por: Maren Ade
 
PREMIO A LA MEJOR PELÍCULA DE LA COMPETICIÓN OFICIAL RESISTENCIAS
BEST FILM AWARD OF THE RESISTANCES OFFICIAL COMPETITION
Película: LOS OBJETOS AMOROSOS (España, 2016)
Dirigida por: Adrián Silvestre David

Película: DIÁS COLOR NARANJA (España, 2016) - Las Nuevas Olas
Dirigida por: Pablo Llorca

GRAN PREMIO DEL PÚBLICO | GRAND AUDIENCE AWARD
Película: TONI ERDMANN (Alemania, 2016)
Dirigida por: Maren Ade
 
PREMIO GIRALDILLO JUNIOR | JUNIOR GIRALDILLO AWARD
Película: AVES DE PASO (LES OISEAUX DE PASSAGE) (Bélgica, Francia 2015)
Dirigida por: Olivier Ringer
 
PREMIO FUNDACIÓN SGAE AL MEJOR CORTOMETRAJE PANORAMA ANDALUZ
THE BEST ANDALUSIAN PANORAMA SHORT FILM SGAE AWARD
Película: UN BILLETE A NUNCA JAMAS (España, 2016)
Dirigida por: Jorge Naranjo
 
PREMIO ESPECIAL FUNDACIÓN SGAE A LA CATEGORÍA ARTÍSTICA DE DIRECCIÓN
SPECIAL SGAE AWARD FOR ARTISTIC CATEGORY TO THE DIRECTION
Película: LA VIDA SIGUE IGUAL (España, 2016)
Director: Mateo Cabeza

PREMIO ASECAN A LA MEJOR PELÍCULA DE LA SECCIÓN OFICIAL
OFFICIAL SECTION ASECAN BEST FILM AWARD
Película: GODLESS (Bulgaria, Dinamarca, Francia, 2016)
Dirigida por: Ralitza Petrova
  
III PREMIO OCAÑA A LA LIBERTAD | 3rd OCAÑA AWARD TO FREEDOM
Película: HEARTSTONE (Islandia, 2016)
Dirigida por: Guðmundur Arnar Guðmundsson


Visto el palmarés y analizado por la crítica internacional y el público, la valoración de los distintos jurados ha sido más contestada que en anteriores ocasiones. La primera sorpresa es la ganadora del festival, Ma Loute, película que también se hizo con el premio a la mejor actriz y que da la impresión de que haya nacido para desconcertar a todos. A nosotros no nos parece mala elección la de premiar a un cine tan cercano al surrealismo, pero tan libre en su propuesta. Si bien, esperábamos más de Personal Shopper, cinta que nos encantó y que no dudamos pronto tendrá repercusión en las pantallas de todo el mundo.

Lo que no sorprende en absoluto es la buena acogida por parte de la audiencia de Toni Erdmann, la película que se llevó el otro galardón importante, el del público (por el que compiten los mejores filmes seleccionados por el festival de entre todos los que optan a los premios de la Academia de Cine Europeo). El filme de Maren Ade  también logró hacerse con el premio que otorga el fondo EURIMAGES.

Largometrajes como Mimosas y Le Fils de Joseph (que finalmente nos quedamos sin ver por cuestiones de calendario) fueron otros de los triunfadores al ganar dos importantes premios cada uno: el premio especial del jurado y una mención a los aspectos más técnicos, el primero; y el galardón al mejor guión y el premio al mejor actor, el segundo.


Y esto, en líneas generales, ha sido lo más destacado en el certamen. Ya sólo nos queda un año para volver a disfrutar con las mejores propuestas cinematográficas europeas, en un festival que nos parece adictivo. Tras los 365 días de síndrome de abstinencia prometemos volver para contarles lo que suceda aquí, en la capital andaluza.


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